Quiero compartir con vosotros y vosotras mi indignación y mi tristeza por el acoso y la violencia verbal que sufro por parte de algunos vecinos y vecinas de Adamuz y de Algallarín, que no respetan mi libertad de expresión y de participación política. Por el hecho de pertenecer a DECIdA, un partido político que defiende unos valores y unos principios diferentes a los de otros grupos políticos del pueblo, me han insultado a mí y a mi familia, sin ningún motivo ni justificación.
Esto no es democracia, esto es intolerancia y falta de civismo. En democracia, todos tenemos derecho a opinar, a discrepar, a debatir, a proponer, a colaborar, a elegir y a ser elegidos. En democracia, todos somos iguales en dignidad y en derechos, sin importar nuestro aspecto físico, nuestro origen, nuestra edad, nuestra condición o nuestra ideología. En democracia, todos somos necesarios para construir un pueblo mejor, más justo, más solidario y más próspero.

En democracia, todos somos iguales en dignidad y en derechos, sin importar nuestro aspecto físico, nuestro origen, nuestra edad, nuestra condición o nuestra ideología.
Por eso, os pido que no caigáis en la provocación de quienes quieren dividirnos y enfrentarnos. Os pido que no respondáis con odio al odio, sino con amor al prójimo. Os pido que no os dejéis llevar por el miedo o la desconfianza, sino por la esperanza y la confianza. Os pido que no os resignéis ni os acomodéis, sino que os impliquéis y os comprometáis. Os pido que no cerréis los ojos ni los oídos, sino que abráis la mente y el corazón.
Abramos la puerta a la empatía, el diálogo, la alegría, la colaboración y la responsabilidad: ¡por una convivencia en paz!